Dicen que la palabra “líder ” en el tiempo libre se conjuga con el verbo amar en primera persona y con todo el entusiasmo posible. Dicen que para poder amar a los demás, hay que amarse primero uno mismo. Y dicen que para amarse uno mismo hay que conocerse y sentirse amado.
Al reflexionar si nos conocemos, debemos mirar atrás, a todas aquellas personas que han dejado huella en nosotros/as, de las que hemos aprendido algo y tomado ejemplo. Todas esas personas han colaborado en nuestra educación. Seguramente recordaremos aquellas que más cerca han estado de nosotros/as y de las que más amor hemos recibido.
La base de la educación no está en las palabras, ni en los juegos, ni en las planificaciones, sino en todo aquel amor que llevamos dentro y estamos dispuesos a dar. Este pequeño artículo, que recoge algunas de las ideas teóricas de la pedagogía del tiempo libre, no va a servirte de nada si no lo lees en clave de entrega, de servicio y de amor.
Ser educador del tiempo libre es apostar por la vida, por la tuya y por la de los demás, y nada debe serte indiferente. Sólo me queda desear que un día, algún niño te recuerde como aquél que pasó un instante por su vida y le ayudó a crecer porque fue capaz de amarle mucho.
Carolina Solé Batiste